Focaccia de Prosciutto

He de admitir que para esta focaccia hice trampita. La hice con pasta de pizza marca Betty Crocker.

Obviamente, las cosas hechas a pie, desde cero, casi siempre quedan mejor, pero de vez en cuando es demasiada la tentación de comprar un paquete de ¢800 y evitarme una trabajada de la gran porra (igual que la mezcla para biscuits, pero eso es material para otro post, coming soon). Siempre que el ingrediente ya preparado no le quite calidad al producto final, de vez en cuando no está mal usar cosas de ese tipo. (Betty Crocker es mi amiga <3). La cuestión es que me antojé de focaccia y tenía un paquete de mezcla para hacer pizza, prosciutto y parmesano. Hubiera sido un crimen no usarlos, verdad? Como diría Elizabeth Zimmermann, “pithy” directions:

Precalentar el horno a unos 225ºC, con el rack en el centro.

Usé 1 paquete de mezcla para pizza Betty Crocker, 1/2 taza de agua caliente (no hirviendo, se puede calentar unos 20-25 segundos en el micro), más o menos unos 100g de prosciutto, sal marina, parmesano al gusto. (Los ingredientes se consiguen en Más por Menos, menos el prosciutto, que lo compré en Price Smart). Otras veces he usado arúgula, pero esta vez no tenía y como que ir hasta el Auto Mercado por un mísero paquete de arúgula no me pareció buena idea. (El día que Auto Mercado decida que los desamparadeños merecemos uno de sus hermosos supermercados, fijo iré de 3 a 4 veces al día). Sí vale la pena ponerle verde, porque así se ve más bonita la focaccia y sabe más deliciosa.

De izquierda a derecha: el prosciutto, el paquete de la mezcla (por aquello de las instrucciones), la taza donde descansaba la mezcla. El parmesano decidió esconderse, así que sale borroso a la derecha.

Primeramente se mezcla el contenido del paquete de doña Betty con la 1/2 taza de agua caliente (hay que asegurarse que no esté demasiado caliente porque se mueren los bichitos de la levadura). Puede parecer poca agua, pero hay que resistir la tentación de ponerle más, esa cantidad es suficiente. Se revuelven las dos cosas, ya sea con las manos o con una cuchara de madera, y cuando esté bien revuelto se hace una pelota y se pone la mezcla a crecer en un recipiente cubierto con plástico o con un trapo húmedo (esto ayuda a que la levadura haga crecer la masa). Ahora, yo hago 2 cositas: uno, primero cubro las paredes del tazón donde la mezcla va a hacer la siesta con aceite de oliva y le doy un par de vueltas a la pelota de mezcla, para que se llene por fuera de aceite de oliva y no se le haga una especie de cáscara dura; y dos, la dejo descansar unos 10 minutines (en vez de los 5 que dice el paquete) para que crezca un poco más.

Una vez que pasan los 10 minutos, se le da otra mezcladita y se estira, como se haría con una pizza. Esta vez lo hice con el rodillo, porque quería estrenarlo, pero otras veces lo he hecho con las manos, y me gusta más la textura que le da estirarla con las manos. Para estirarla, se hace sobre una superficie engrasada y/o enharinada. Yo lo hice sobre el mismo molde en el que la iba a hornear, con sólo aceite de oliva, que es muy importante. La focaccia debería llevar bastante aceite de oliva para que le de un color doradito. Entonces, sacamos la masa, la ponemos sobre la superficie donde la vayamos a estirar, la amasamos un poco más y la comenzamos a estirar hasta que tenga un espesor de unos 5mm. (A mí me gusta la Focaccia delgadita, a algunos les puede gustar más gruesa). Una vez que tiene el espesor deseado, se le empiezan a hacer como huequitos con los dedos, y se le pone un chorrín de aceite de oliva y algo de sal marina arriba. Yo no me preocupo mucho por la forma; sí prefiero hacerla redonda en vez de cuadrada, pero no me gusta que tenga una redondez perfecta sino que busco que quede más ‘rústica’.

Nuestra querida Focaccia, antes de pasar por la cámara de bronceado. Por ahí se ven los huequitos y la sal marina.

Acto seguido, se mete al horno. El paquete de mezcla dice 12-17 minutos en el rack de abajo, yo digo unos 14 minutos en el rack del medio. Es cuestión de gustos, y de estarse fijando a partir de los 12 minutos para sacarla apenas esté tan dorada como se quiera.

Luego del bronceado, nuestra Focaccia está listísima para recibir el prosciutto y el parmesano. Helloooooo sexy!

Ahora, se toma cada una de las tiras de prosciutto, se parte a la mitad transversalmente y se acomoda casualmente sobre la focaccia. Luego, si hay arúgula o algún tipo de zacate se pone sobre el prosciutto, y de último el parmesano (yo uso el pelador de papas para sacar las lascas de parmesano).

Om nom nom nom nom

Una última cosa: para comerla, yo la parto como partiría una pizza, y le pongo a cada slice una pizca de aceite de oliva y un chorro de vinagre balsámico.

A comer se ha dicho!

2 Comments

  • Esteban Gamboa Arrieta

    Hola,

    gracias a esta receta logre cocinar una deliciosa “focaccia” con cara de pizza bianca, pero la receta esta en todas y no se dura nada. Comida deliciosa que puede hacer la diferencia en una cita o una fiestica con vino y buenos compas.
    LA PRUEBA 😀

    http://satellitedrifting.tumblr.com/image/30798042743

    Gracias Lilly, mi cocina no sería nada sin sus consejo 😉

  • Lilly

    Awwwww, qué dicha que te sirvió la receta! <3

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