La Gourmande, Breakfast Edition: Huevos Rancheros

Definitivamente, los huevos rancheros están en el top 5 de mis desayunos favoritos (junto con las tostadas francesas, las pupusas que vende Julito en la Feria del Agricultor de Desampa, los eggs in a hole y, por supuesto, un buen pintico. Algunos de éstos probablemente se conviertan en posts en algún momento). Son simples de hacer, y deliciosos, así que qué mejor para empezar el día que algo que sabe bien y no toma mucho tiempo y esfuerzo?

Idealmente, la salsa de tomate se haría desde cero, pero como la idea es no esforzarse mucho antes de ir a trabajar, o porque uno se quiere levantar un poco más tarde el fin de semana, vamos a usar Sofrito del de Natura’s. Y además, yo les pongo queso amarillo y jamón. 🙂

Esta receta viene para 1 sola persona, porque yo me como 2 huevos. Si es gente que come poquito, con esta receta alimentan a 2 personas. Igualmente, es bastante fácil calcular cuánto hacer para más gente.

Entonces, para hacer huevos rancheros vamos a necesitar 1 paquete de Sofrito Natura’s ( yo uso como 3/4 partes de uno grande para 2 huevos), aceite para freír (yo casi siempre uso de oliva, aunque se puede usar de soya, de girasol o del que se prefiera), 2 huevos, 2 tortillas, 2 rodajas de jamón, 2 tajaditas de queso amarillo, sal al gusto, 2 cucharaditas de culantro picado (a mí me gusta el culantro picado no muy pequeñito, pero eso queda al gusto de cada quién).

Los ingredientes. Se me olvidaron las tortillas, pero ya todos las conocen, verdad?

Primeramente, se ponen a freír las tortillas en aceite: se fríen por un lado, y cuando se les da vuelta se ponen sobre el lado que ya está listo el queso amarillo y el jamón, de manera que mientras se cocina el otro lado se va derritiendo un poco el queso y se va calentando el jamón.

Cada tortilla con su respectivo queso y jamón. Yum!

Mientras las tortillas se calientan, se mete el sofrito unos 30 segundos en el micro (cubierto con plástico, con un platito o algo por el estilo, porque salpica y el micro queda hecho un desastre). En el plato donde se van a servir los huevos, se le hace primero una pequeña camita de sofrito a cada tortilla, cada una con una cucharada de sofrito. Cuando están listas las tortillas, se ponen sobre su respectiva cama y se meten al horno (o al microondas) para que no se enfríen. Se le pone un poco más de aceite al sartén de ser necesario, y se fríen los huevos. A mí me gustan los huevos con la yemita muy suave, eso también queda a gusto de quien lo va a comer.

Sí, se me reventó la yema de un huevo. Esto nos demuestra que, si al mejor mono se le cae el zapote, cómo no se me va a caer a mí que soy un mono más o menos?

Cuando están listos los huevos, se ponen sobre las tortillas, se bañan con el sofrito y se les pone culantro encima. Un vasito de jugo de naranja o una taza de café, y listo! 🙂

Como diría mi hija, este sí es un desayuno que sabe a gloria!

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