Penne con salsa de aguacate

Salgamos de algo primero: tengo cualquier cantidad de tiempo de no postear acá, y me disculpo por eso. El trabajo y la vida en general a veces se atraviesan en el camino y lo detienen a uno de hacer cosas que en verdad le gustan. Pero bueno, a lo que vinimos.

Penne con salsa de aguacate

Me disculpo también por la foto instagrameada. Mi macbook prehistórica no se lleva con lightroom últimamente, así que ni saqué la cámara de verdad.

La idea (o el antojo) de esta pasta nació de mi amigo Esteban, que me contó que la comió en un restaurante vegetariano. Ahora, he de aclarar que difícilmente exista una persona más carnívora que yo, pero la idea de unir dos de mis amores -la pasta y el aguacate- me pareció sumamente atractiva y, como siempre, sucumbí al antojo.

Esta pasta es increíblemente sencilla de hacer, pero sí hay que tener cuidado con un par de cosas (algunas ya las he mencionado, pero nunca está de más repetirlas):

  1. La pasta nunca se lava. Nunca. Es un crimen cuya pena consiste en comerse una pasta a la cual no se le pega la salsa, y por eso termina no sabiendo a nada.
  2. Tampoco se le pone aceite a la pasta. Mientras que tenga suficiente agua en la cual cocinarse y se mueva unas 3 o 4 veces durante la cocción, no tiene por qué pegarse.
  3. La forma correcta de preparar pasta es la siguiente: se pone a hervir agua (aproximadamente 2L por cada 500g de pasta). Cuando esté hirviendo a borbollones se tira al agua la pasta con unas 2 o 3 cucharadas de sal. (Sí, suena como mucha sal, pero la pasta tiene que saber a algo). Se mueve la pasta por primera vez, y se le da chance al agua a que recupere el hervor. Cuando recupera el hervor se mueve la pasta otra vez, y se cocina por 8 a 10 minutos más, moviéndola cada 3 minutos aproximadamente, hasta que quede al dente. Se escurre y se revuelve con la salsa.
  4. Para esta pasta es sumamente importante no lavarla por otra razón: la pasta tiene que estar caliente al mezclarla con la salsa, porque la salsa no se cocina.

Ahora sí, manos a la obra. Esta receta rinde para 4 porciones.

Necesitamos 500g de pasta, 2 dientes de ajo (se puede usar más si se quiere, a mí me parece que dos dientes son suficientes), 2 cucharadas de aceite de oliva, el jugo de un limón (esta medida también es flexible, dependiendo del gusto de cada uno para el ácido), 2 aguacates medianos bien maduritos (se guardan las semillas), sal, pimienta, y albahaca o perejil (opcionales).

Se cocina la pasta como ya describí más arriba, y mientras se cocina la pasta, se va preparando la salsa.

En un procesador de alimentos, se ponen los ajos, el jugo de limón y el aceite de oliva, y se procesan hasta que los ajos queden bien picaditos. Luego se agregan los aguacates, la sal, la pimienta y la albahaca o el perejil, si se quieren usar. Si se usa perejil, lo mejor es poner la sal de última, porque el perejil da un gusto como saladito.

Una vez que la pasta está lista, se escurre y se revuelve con la salsa en el momento en que se va a servir, y únicamente la cantidad justa que se va a servir. Lo que queda se guarda (separada la pasta de la salsa), y para evitar que la salsa se ponga negra se mete a la refri con las semillas. Para servir lo que queda, se calienta la pasta primero (preferiblemente metiéndola unos segundos en agua hirviendo) y luego se le agrega la salsa.

Esta pasta no necesita queso, pero con algo de parmesano sabe bastante bien. 🙂

Y liiiiiisto! Que no se diga que la comida vegetariana no puede ser deliciosa. :F

Post A Comment