Pollo thai con salsa de maní

¡Casi un año de no postear nada! Bueno, pues volví, y les traigo un regalito: una receta para la olla de cocimiento lento. Sí, esa que pareciera que todo mundo tiene, pero nadie usa a menos que necesite poner frijoles y la olla de presión no sirva.

He de confesar que yo no me hago propósitos de año nuevo.¿Por qué? Porque yo me conozco y sé que los voy a dejar tirados en dos momentos. Pero bueno, la cuestión es que desde hace ya bastante tiempo estoy harta de estar gorda y hace como un mes me metí al gimnasio, y sí he visto cambios, pero creo que ya va siendo hora de que me ayude un poquito con mi alimentación también.

Ayer tenía una reunión de esas que son a la hora del almuerzo (gracias, diferencia horaria con California) y que duran como 3 horas, así que a eso de las 11:30 am me fui a buscar comida, y terminé comprando en McDonald’s, sintiéndome como un completo chancho. Ni siquiera tenía hambre, pero era una cuestión de que a la hora que terminara la reunión me iba a estar muriendo de inanición y si cocinaba iba a terminar almorzando a las 4 de la tarde. Así que pedí para llevar y terminé comiendo hamburguesa y papas frías a las 2 de la tarde.

Entonces tuve una epifanía: la cantidad horrorosa de veces a la semana que como afuera (o express) se debe a que a) no me da tiempo de cocinar o 2) para cuando me da hambre ya me da pereza cocinar. Y me acordé de la olla de cocimiento lento.

¿Habrá algo más maravilloso en la vida, pregunto yo? Hoy me di cuenta de que la mayoría de la gente escucha “olla de cocimiento lento” y piensa en que se tiene que pegar LA TRABAJADA, pero no es así: en la noche uno tira todo en la olla, la programa, y a la mañana siguiente, habemus comida. A la hora que sea que vaya a almorzar simplemente me sirvo, y listo. Lo más que habrá que hacer un rato antes de comer es poner a hacer arroz. Y sólo se ensucia una olla. Una. Cualquier cosa que me haga lavar menos platos califica para adoración eterna de mi parte, cuando menos.

Así que sí, creo que vamos a ver bastantitas recetas para olla de cocimiento lento por acá. Espero que les sirvan, porque la verdad es que ¿quién tiene tiempo para cocinar entre semana?

Terminada la parla de rigor, pasamos a los ingredientes: 2 pechugas deshuesadas (hay que asegurarse de quitarles toda la grasa), 2 chiles dulces (puede ser chile morrón/mundial), 1 cebolla, 1/2 taza de mantequilla de maní (preferiblemente de la que trae los pedacitos de maní), 1 cucharada de jugo de limón, 1/4 taza de salsa de soya, 1 cda de aceite de ajonjolí, 1/2 taza de caldo de pollo (ojalá bajo en sodio, pero si es salado es mejor usar la mitad de la salsa de soya), 2 cucharadas de miel, maní picado y culantro para servir.

La camita de cebolla y chile dulce.

La camita de cebolla y chile dulce.

Preparar esto es tan sencillo que se van a asustar: en una taza se mezclan la mantequilla de maní, el jugo de limón, el caldo, la salsa de soya y la miel. Se cortan la cebolla y los chiles en julianas (a mí me gusta que queden grandecitos), y se ponen en el fondo de la olla a manera de cama para el pollo. Encima se ponen las pechugas y se bañan con la salsa, y se pone la olla a fuego bajo por 4:30h.

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Luego se va uno a dormir, y cuando se levanta desmenuza el pollo, et voilà! Listo el almuerzo. Lo puede servir con arroz, y ponerle encima maní picado y culantro al gusto.

¡Provecho!

¡Provecho!

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